Historia de la librería El Inca

Justo al iniciarse el siglo pasado (1907), cuando la obra evangélica en el Perú se hallaba en sus comienzos, un joven británico con celo y con visión, acompañado por un veterano colportor, empleado de la entonces Sociedad Bíblica Británica y Extranjera, comenzó a viajar por el Sur del país, en ocasiones caminando, otras a lomos de un animal, para llevar a los lugares más remotos e inaccesibles Biblias y libros cristianos. En cierta ocasión, mientras él y su compañero esperaban en una posada que les prepararan el almuerzo, observó cómo un rústico arriero –que sabía leer un poco– se acercaba a una pared del establecimiento forrada con hojas de periódico y señalaba las palabras una a una con el dedo. Estaba leyendo cuidadosa y lentamente en voz alta, el contenido de un artículo, mientras los demás arrieros –que no sabían leer– le escuchaban embelesados.

Para aquel joven, de nombre Juan Ritchie, –considerado como el fundador de la Iglesia Evangélica Peruana–, aquel hecho fue una revelación. Comprendió enseguida que la literatura era la clave para evangelizar el Perú. Compartió su experiencia con otros colegas en la Misión a la cual pertenecía y al año siguiente, 1908, consiguieron una rudimentaria imprenta donada que les equipó para emprender esta labor. Y que por la gracia y los planes de Dios, afortunadamente, no vino sola, sino acompañada de otro hombre clave, un experto impresor llamado Guillermo Milham.

La imprenta se instaló en la ciudad de Arequipa y comenzó de inmediato a imprimir materiales evangelístico. Ritchie, que era un hombre de visión, aprovechando una franquicia legal que para combatir el analfabetismo permitía enviar gratis por correo cualquier periódico impreso, concibió la idea de aprovechar esta ventaja para hacer llegar el mensaje cristiano a todos los rincones del país. Y así, en Octubre de 1911, bajo el título El Heraldo de las manos expertas de Milham empezaron salir hojas y hojas con el mensaje de Cristo. Para evitar problemas de comunicación y transporte del material impreso, al año siguiente, 1912, decidió trasladar la imprenta a Lima. Y entre los jóvenes voluntariosos que ayudaron en la instalación se hallaba Juan de Dios Guerrero, otro hombre clave de la obra evangélica en el Perú. Al trasladar la imprenta a Lima, Ritchie vio la conveniencia de juntar en los mismos locales el pequeño depósito de libros que hasta entonces tenía funcionando en la iglesia. Y así, en la calle San Cristóbal del Tren (actualmente Plaza San Martín) se estableció en 1912 la librería e imprenta «El Inca.»

Al iniciar su labor, El Inca contaba con muy pocos títulos de libros cristianos disponibles a la venta. Pero el deseo de Ritchie era atraer público a la librería para evangelizarlo; de modo que, aprovechando sus vínculos con Europa a través de Inglaterra, comenzó a importar textos escolares y universitarios juntó obras de valor cultural, ganándose como clientes a la élite intelectual peruana de la época. Según contaba el propio Ritchie, entre los que visitaban asiduamente la librería estuvo el famoso político y escritor peruano Víctor Raúl Haya de la Torre.

Al propio tiempo, siguió potenciando el ministerio de las revistas. A la publicación de El Heraldo, que comenzó como un simple folleto de evangelización mensual, se sumó la revista El Cristiano dedicada a la instrucción y edificación espiritual de los creyentes, que en 1921, –año del Centenario de la Independencia del Perú–, pasó a llamarse Renacimiento, y bajo cuyo nombre ha seguido publicándose por la Iglesia Evangélica Peruana hasta el día de hoy.

En 1929, al tenerse que trasladar Ritchie a los Estados Unidos, la librería El Inca experimentó diversos cambios en su estructura, gerencia y ubicación, hasta que, finalmente, otro gran entusiasta de la literatura, el Rev. Juan Savage se hizo cargo de ella en 1945, quien luego fue sustituido por D. Ignacio Zúñiga, el 18 de Agosto de 1948. Bajo la amplia visión de D. Ignacio, El Inca realizó sus más importantes avances en su consolidación. Se legalizó como sociedad y experimentó un importante incremento en la producción editorial de literatura cristiana, extendiendo su campo de acción a todo el continente.

El señor Zúñiga fue requerido, a principios de 1955, para ocupar el cargo de Secretario General de la Iglesia Evangélica Peruana y su puesto en la librería lo ocupó un joven argentino de origen escocés, Stuart Harrison. Éste aprovechó la primera conferencia que celebraba en los Pinos Nuevos, Cuba en 1956 –la naciente organización interamericana de libreros y editores cristianos, conocida como L.E.A.L.(Literatura Evangélica para América Latina)–, para impulsar de manera importante los vínculos internacionales y el trabajo editorial de «El Inca,» proyectando su presencia y su labor a nivel internacional.

El crecimiento fue tan espectacular, que dos años después, en 1958, viendo que el templo de la Iglesia Evangélica Peruana de Mandamientos, situado al lado de la librería, comenzaba a resultar pequeño para la congregación y se hacía necesario trasladarlo –mediante una generosa contribución del hermano Juan Kessler– «El Inca» adquirió la propiedad para construir el edificio que hoy alberga la librería.

La inauguración del nuevo edificio tuvo lugar en agosto de 1959. Su elegancia en la disposición de los libros le valió el merecido galardón de “La Librería Evangélica más atractiva de América Latina”.” Este premio le fue concedido en el marco de la segunda Conferencia de «L.E.A.L.», en la Ciudad de Cali, Colombia, donde la librería «El Inca» presentó en ella una exposición fotográfica de los nuevos locales, para estímulo y ejemplo de las demás librerías del continente.

Ya establecida en su nuevo local, la librería pudo extender su ámbito de influencia, aumentando sus ventas y sus contactos en el exterior. Potenció su ministerio transformándose en distribuidor mayorista para una creciente lista de editoriales evangélicas. Stuart Harrison continuó como Gerente por veinte años, hasta fines de 1989, relevado temporalmente por Alan Turner, Samuel Bravo y Mary Cruikshank. En 1990, la misionera Eirwen Harris se hizo cargo de la gerencia y ésta le dio el empuje definitivo a la histórica labor de El Inca consolidándose como la principal fuente de aprovisionamiento de literatura cristiana en el Perú. Al jubilarse y retirarse a su pais en el año 2009 le sucede en su puesto el ingeniero Carlos Tejada quien a su llegada a la librería da inicio a una etapa de modernidad, agilidad y expansion dentro de la empresa.

En 1995 inició una total remodelación de los locales, añadiendo un segundo piso con el propósito de ampliar el área de ventas hasta convertirla en un lugar amplio y acogedor, con las comodidades necesarias para que los clientes puedan disfrutar de un ambiente agradable para examinar los libros y escuchar música cristiana.

En 1997, coincidiendo con el 85º aniversario de su fundación «El Inca» inauguró una segunda librería en el importante barrio comercial de Miraflores. El éxito fue tan espectacular que al año siguiente, 1998, hubo que añadir un segundo piso donde situar los libros para niños y jóvenes, junto con la sección destinada a la música cristiana y videos.

En el mes de mayo del 2001 se apertura la tienda en la ciudad del cusco. En el 2003 recibe en fusión la librería Huallaga convirtiendose en la nueva sucursal de la librería El Inca en la ciudad de Huanuco, la misma que en el 2008 fue totalmente demolida y vuelta a construir, de material noble y estructuras arquitectónicas modernas. En el 2005 se apertura en Lima Norte en el distrito de Independencia una nueva tienda de El Inca, la sucursal de Independencia. En el 2006 se apertura la tienda en la ciudad de Chiclayo, la sexta tienda. En el 2010 dos sucursales mas se suman a a cadena de tiendas de Librería El Inca, una en Trujillo y la otra en la ciudad de Arequipa.

En la actualidad cuenta con ocho tiendas, tres en la ciudad de Lima en los distritos de Cercado de Lima, Miraflores e Independencia, y cinco en provincias en las ciudades de Cusco, Huanuco, Chiclayo, Trujillo, y Arequipa.

Casi a punto de cumplir sus 100 años de existencia, «El Inca» sigue fiel a su visión y propósito de su fundador de alcanzar a todo el Perú para Cristo. Sigue expandiendose, promoviendo nuevos centros de distribución y luchando para llegar con sus libros a las provincias y lugares alejados, donde la literatura cristiana es escasa y donde los pastores y ministros de las iglesias necesitan más apoyo.

Un ejemplo a seguir

Como es propio de la vida y el ministerio cristiano, a lo largo de su dilatada trayectoria, «Librería El Inca» ha saboreado éxitos y ha sufrido derrotas. Ha tenido que afrontar toda clase de contratiempos y tempestades. Ha disfrutado tiempos de prosperidad y soportado todo tipo de adversidades: devaluaciones, problemas aduaneros a las importaciones de libros, restricciones en adquisición de divisas y un largo “etcétera”. Ha tenido que superar crisis financieras agudas, como la habida en 1947, cuando la situación era tan grave que ya se había dado orden de clausurar la librería.

Pero Dios tenía otros planes y bendijo la fidelidad, la constancia y la visión de sus dirigentes por el ministerio de la literatura, y Librería El Inca no tan sólo sigue en pie, sino que sigue creciendo y expandiéndose, como una prueba palpable de su fidelidad. De este modo, se está acercando a los 100 años de servicio ininterrumpido en su tarea de proporcionar a las iglesias cristianas, en el Perú, buena literatura cristiana para la extensión del Evangelio y el fortalecimiento del pueblo de Dios. Un ejemplo importante, que ha de servir de aliento a los que llevan ya cierto tiempo haciendo camino en el
ministerio de la literatura; y a la vez, de estímulo y esperanza a los que justo ahora comienzan.
Feb. 2010.

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